DIOS CREO LA MADRE - PAULO COEHLO
Al ángel no le gustó lo que vio.
-Usted ha trabajado muchas horas extras, ya ni sabe lo que hace -dijo el ángel- ¡Mire esto! Un beso especial que cura cualquier enfermedad, seis pares de manos para cocinar, lavar, planchar, acariciar, sostener, limpiar... ¡Esto no va a dar resultado!
-El problema no son las manos. Son los tres pares de ojos que tuve que colocarle, uno que permita ver a su hijo a través de las puertas cerradas, y protegerlo de las ventanas abiertas. Otro para mostrar severidad en el momento de dar una educación sólida. El tercero, para estar constantemente demostrando amor, ternura, a pesar de todo el trabajo que tendrá -respondió Dios.
El ángel examinó el modelo de madre con más cuidado.
-Y esto de aquí, ¿qué es?
-Un dispositivo de autocura. Ella no tendrá tiempo de enfermarse, va a tener que cuidar al marido, a los hijos, la casa.
-Creo que es mejor que Ud. descanse un poco -dijo el ángel -. Y luego vuelva al modelo normal, con dos brazos, un par de ojos, etc.
Dios le dio la razón al ángel. Después de descansar, transformó a la madre en una mujer normal. Pero le advirtió al ángel:
-Tuve que ponerle una voluntad tan grande, que se sentirá con seis brazos, tres pares de ojos, sistema de autocura. O no será capaz de abarcar sus tareas.
El ángel la examinó de cerca. Esta vez, en su opinión, Dios lo había logrado. Pero de pronto notó una falla:
-Se está rebasando, creo que usted de nuevo le puso muchas cosas a este modelo.
-No se está rebasando, eso se llama lágrima.
-¿Y para qué sirve?
-Para la alegría, la tristeza, desilusión, dolor, orgullo, entusiasmo.
-Usted es un genio -le dijo el ángel-. Era justamente lo que le faltaba para estar completo.
Dios, con un aire sombrío, respondió:
-No se la puse yo. Cuando junté las partes, la lágrima apareció.
Aun así el ángel felicitó al Todopoderoso y las madres fueron creadas.
PAULO COELHO
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